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Un blog para los amantes de los videojuegos

Los videojuegos como religión y sus demonios

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El post de esta oportunidad intenta hacer una introspección personal, pero también un análisis a las personas que me rodean que sé que les gusta los videojuegos, y también a aquellas personas que no conozco pero que todos podemos conocer de cierta manera por la forma en que escriben o hablan.

Como ya lo relaté en alguna ocasión soy un enamorado de los videojuegos desde hace 20 años más o menos; he visto el resurgir de una industria que por la época en que empecé a seguirla estaba saliendo de una crisis económica generada por lo que podría llamarse una “burbuja”, como la que vivió Internet hace unos buenos años.

He visto la transición y evolución de las más grandes marcas de la industria, lo que involucra empresas desarrolladoras de consolas, juegos y demás. Tuve en mis manos el Enduro de Atari 2600 y he tenido la dicha de jugar Super Mario Galaxy.

En 20 años obviamente las cosas se transforman, evolucionan, toman giros radicales y hasta se degeneran. La industria que seguimos día a día no se ha degenerado, por lo contrario ha evolucionado hasta el punto de ser considerada más importante que el cine.

Pero ¿qué ha pasado con los que inflamos día a día esa industria? ¿nos hemos transformado, evolucionado, tomado giros radicales o degenerado? Un poco de todas ellas.

Como en cualquier campo del ser humano, el hombre no es el mismo que en 1988. Tanto él como su entorno han cambiado.

Los videojugadores hemos evolucionado también. El avance de la industria nos ha llevado de la mano a nuevas formas de jugar. Nuestros ojos, oídos, manos, pies, y cuerpo en general experimentan cada vez nuevas sensaciones que nos trasmiten los juegos más modernos. Antes sólo se trataba de dejar oprimido un botón rojo hasta por horas.

A través de 20 años hemos desplazado cosas por pegarnos a esta afición. ¿alguien se acuerda de los juegos de la calle? ¿queda rastro de ellos? ¿alguien juega hoy en día los famosos ponchados, yermis, escondidas o pista? No, en muchos de los casos estos juegos fueron desplazados por H.E.R.O., Enduro, Pac-Man, Super Mario Bros y Tetris. Son épocas remotas. Ahora a los pies de los arbolitos de Navidad, el Niño Dios, deja Nintendo, Xbox o PlayStation, ya no se preocupa por traer patines, bicicletas o la pinta de fin de año.

Pero no veamos esto como algo negativo, es evolución.

Con el paso de los años y de las llamadas “generaciones de consolas”, los videojugadores hemos tomado uno de cuatro caminos. Hemos decidido irnos por una de cuatro religiones. La de Nintendo, la de Xbox, la de PlayStation y una cuarta que es politeísta y se encomienda por igual a las tres primeras.

Yo me fui por la cuarta. Pero con tristeza veo que a veces los seguidores de las otras tres religiones se rasgan sus vestiduras y atacan a los seguidores de las otras.

No mezclemos estas cuatro religiones con los llamados “hardcore gamers” o “casual gamers”. Más bien llamémoslos por el nombre que ha cogido fuerza últimamente: “Fanboys”.

Estos videojugadores son los que defienden “a morir” la consola de sus amores. En el mundo no existe nada mejor y no importa qué hagan las demás, la suya siempre será la que gane.

Esto está bien, es naturaleza del ser humano defender sus gustos. Lo malo es cuando esa defensa es enceguecida y se pasa al insulto. Al defender por defender. Sin poner la realidad en una balanza. Cuando se pone un muro de frente y nadie lo puede tumbar abajo.

Estas cuatro religiones tienen caminos bien diferentes, obviamente. La de Nintendo tal vez es la más antigua y la de más seguidores mayores de edad. Es con la que millones de jugadores crecieron y se sienten identificados hoy en día; y hoy se puede decir que es la que más adeptos recibe a diario; pongámoslo de esta manera: es la más popular.

Su credo se ha basado principalmente en juegos no violentos que puedan disfrutar todos los integrantes de la familia, y últimamente ha sido centro de burlas por muchas personas que han renegado de ella. En algunos de estos casos los mismos jerarcas de las otras religiones son los que la bombardean de burlas. Sin embargo otros tantos tienen la honorabilidad de respetar el lugar que se ha ganado a través de dos décadas.

Cuando Nintendo había llegado a los cinco continentes, surgió otra fuerte tendencia: PlayStation. También japonesa, esta religión empezó a cautivar los corazones de quienes apenas estaban adentrándose en esto de la religión de los videojuegos. Los cautivó con juegos más vistosos y títulos que no tenía Nintendo. Muchos de los seguidores de Super Mario Bros., se dejaron tentar por estas novedades, y se fueron a engrosar sus filas, que ya sumaban millones, y nunca más volvieron a mirar atrás.

El escenario parecía no tener espacio para más credos. Sin embargo un pulpo llamado Microsoft empezó a evangelizar al mundo entero con su consola Xbox. Los años habían pasado y los seguidores de Nintendo pasaban por momentos difíciles en los que no se sentían plenamente satisfechos y su religión estaba resquebrajándose poco a poco. Al otro lado, PlayStation estaba en pleno auge. Había sacado del seno de su principal competidora un buen puñado de millones de seguidores. El GameCube parecía el fin de una tendencia que había llegado a su punto más alto hacía apenas unos años, y que se venía a pique, impulsada por la arremetida de la más reciente moda.

Sin embargo la llegada de Microsoft haría que todo dejara de ser como hasta ese entonces. Nintendo seguiría con la fuga de seguidores que ahora se planteaban a qué templo entrar ¿PlayStation o Xbox?

La novedad gana, y muchos se fueron para la “negra”, como se le llamaba a la consola norteamericana. El credo utilizado fue similar al de Sony, pero más “gringorizado”: juegos exclusivos, que hoy en día son de culto como Halo, y la posibilidad de hacer más con su consola de juegos como ver películas o convertirla en un reproductor de música y hasta de juegos de Nintendo. ¡Sacrilegio! Los seguidores Xbox jugando en su propia consola títulos de Nintendo. Pero esto es más anecdótico e irónico que cualquier otra cosa.

Tres empresas, tres religiones, tres grupos de jugadores. El río que alguna vez Nintendo navegó sola, ahora tenía dos vertientes más. Pero era la suya la vertiente más delgada. Sony y Microsoft se repartían por igual las otras dos.

La gente ya se sabía su credo de memoria. Lo defendía.

Pero entonces llegó la llamada “tercera generación de consolas”. La primera en hacerse sentir fue Microsoft con Xbox 360. Un año después Sony y Nintendo lanzarían PlayStation3 y Nintendo Wii, respectivamente.

Las diferencias siguieron siendo marcadas, pero había una pugna aparte entre Microsoft y Sony; y en su momento vieron por encima del hombro a la modesta Wii, que era la más barata de las tres y que se quería vender sola gracias a su control que transmite los movimientos que el jugador hace. Por su parte las opulentas Xbox 360 y PlayStation 3 hacían gala de sus fabulosos gráficos y asombroso sonido.

Ya han pasado casi tres años desde que Xbox 360 salió a la luz, y dos de hacerlo PlayStation 3 y Nintendo Wii. Las cosas siguen igual para Sony y Microsoft. Pero el panorama cambió radicalmente para Nintendo: es la más popular de las tres. Desde su salida en noviembre de 2006 ha sido la más vendida en todo el mundo. Nunca ha perdido su primer puesto de ventas. Con sus modestas características sacó de la carrera –por ahora- a las otras dos. No sé con qué ojos mirarán a la empresa del fontanero aquéllos feligreses que cambiaron de camino los últimos cinco años. Pero me refiero a aquéllos que hicieron parte de sus filas. ¿se atreverán al menos a esbozar una sonrisa, y alegrarse por el resurgimiento de la religión que revivió hace 20 años un muerto que pocos creían iba a pararse y caminar? ¿O será que renegarán tres veces de ella? De todo hay en la viña del señor, reza un dicho popular.

Pero acabo de escribir todo esto sólo para llegar al que es el verdadero núcleo de lo que quiero transmitir: ¿Por qué estas tres religiones nos han separado tanto? ¿Dónde quedó la esencia del videojugador que se le medía por igual a un Super Mario Bros., y a un Halo? Conzoco jugadores de este corte, pero desafortunadamente son una especie en vía de extinción.

Esa es la cuarta religión. Los que disfrutamos y gozamos las tres religiones por igual. Obviamente que siempre tendremos una que queramos más, pero nos somos indiferentes a las realidades y beneficios que traen las otras dos. Las clases de entretenimiento que nos brindan. La posibilidad de incluir personas de otras edades y sexos a algo que usualmente no harían. Lo mejor es que en este último punto Sony y Microsoft están intentando tomar el mismo horizonte que Nintendo. Quieren que sus consolas también lleguen a públicos adultos, infantiles y femeninos.

¿Por qué la gente se burla de Wii Sports, y simplemente dice que Call Of Duty es mucho mejor porque “se da bala como loco y puedes matar a todos los que se pasen por delante”?

El año pasado un buen porcentaje de publicaciones especializadas eligió como juego del año a Super Mario Galaxy, por encima de fabulosos juegos como Call Of Duty 4: Modern Warfare y BioShock.

No quiero pensar que los videojuadores de hoy en día deciden cuál religión es mejor o peor de acuerdo a la cantidad de violencia y sangre que destile el catálogo que presenta. Si es así, apague y vámonos. Quedaríamos reducidos a lo que son hoy en día muchos de los tristes integrantes de las barras bravas: un manojo de personas que se dejan enceguecer por unos colores, y que se olvidaron del sano debate. Por favor no vayan a pensar que estoy colocando en el mismo nivel ambos grupos sociales. Simplemente veo que cuando el videojugador dice que equis juego es malo porque es de equis empresa o por equis razón, ese videojugador perdió la esencia: el amor a los videojuegos. Es lo que pasa con la gente violenta que va a los estadios: perdieron el amor por el fútbol. Así de sencillo.

Amigos (as) videojugadores (as) no volvamos el bello mundo de los videojuegos en un campo de batalla verbal. Respetemos a los demás. Todos estamos al mismo nivel, sin importar qué juegos o consola prefiramos, ni mucho menos si llevamos 20 años o una semana con este amor.

Hagamos que los videojuegos sigan siendo la industria del ENTRETENIMIENTO más bella que existe. Sigamos gozándonos a Mario y Luigi, Master Chief, Nicko Belic y Solid Snake por igual. Respetemos nuestras diferencias, y aceptemos cuando el otro es mejor. Regresemos a ese punto de perfecta armonía de hace 20 años; aunque hay un pequeño ingrendiente que lo haría mejor: la diversidad es fantásticamente abrumadora.

No quiero ser redentor de nada ni de nadie, simplemente me duele que algo que llevo en el corazón desde hace tanto tiempo, se esté transformando en algo que está polarizando la opinión de le gente, a punto de crear enfrentamientos –por ahora verbales-.

Esa es mi introspección.

Eso es todo por ahora.

Saludos a todos (as). Nos vemos la próxima semana.

sensei.shigeru.san@gmail.com

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Escrito por shigerusan1up

6 Septiembre, 2008 a 12:40 pm

Escrito en Videojuegos

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